La Enuresis Nocturna es la micción de características normales, involuntaria, que tiene lugar durante el sueño a una edad y frecuencia socialmente inaceptables. Se acepta la edad > 5 años como edad inapropiada, ya que en nuestra sociedad se espera que a dicha edad ya se haya alcanzado completamente el control vesical nocturno. Generalmente una frecuencia <1 noche/mes puede aceptarse en un niño pequeño, pero es inaceptable para los niños mayores y adolescentes.
Existen dos tipos de enuresis: la primaria, si el niño nunca se ha mantenido seco por un período mayor o igual a 6 meses; y la secundaria, que aparece después que el niño haya controlado su emisión nocturna de orina por un período superior a seis meses. Dentro de esta clasificación puede ser monosintomática si no existen síntomas diurnos que sugieran patología neurológica o urológica de base, o no monosintomática si se acompaña de síntomas miccionales diurnos que sugieren patología neurológica-urológica, como síndrome de la vejiga hiperactiva (que engloba los de urgencia, frecuencia-urgencia intensa o frecuencia-urgencia-incontinencia), infecciones urinarias frecuentes, goteo continuo y/o disfunción de vaciado (chorro fino con paradas, gran esfuerzo miccional) o micción no coordinada.
La prevalencia de esta enfermedad es del 15 al 20%, y aunque puede resolverse de forma espontánea tiene una prevalencia en adolescentes de más de quince años entre el 1 y 2%.
El riesgo que tiene un enurético de seguir padeciendo enuresis el resto de su vida es de un 3% si no recibe tratamiento activo durante la infancia, ya que, aunque la prevalencia disminuye, la frecuencia y la severidad de los episodios enuréticos aumentan progresivamente con la edad.
Las estrategias en la lucha contra la Enuresis Monosintomática Primaria (EMP) han avanzado mucho en los últimos años, gracias, entre otros hechos, a las nuevas posibilidades terapéuticas y formas de administración.
Esta mayor eficacia terapéutica no se corresponde, sin embargo, con la realidad,
debido a la existencia de importantes condicionantes (sociales, asistenciales)
que hacen difícil el diagnóstico y la aplicación de los tratamientos, y que están
ligados, en muchas ocasiones, a condicionantes culturales, psicológicos o
emocionales de los pacientes y sus familias.
En estas circunstancias, un nuevo concepto surge con fuerza: el de la mejor integración social del niño al que se le ha impuesto un correcto tratamiento. Y esto es así porque realmente se requiere de una toma de conciencia por parte del paciente y de su familia sobre su situación y el compromiso de luchar contra el problema, adoptando una estrategia definida, que debe ser plenamente asumida por ellos.
No obstante, en esta situación no sólo interviene el paciente y su familia sino también el médico, los recursos del Sistema de Salud, los profesionales, etc.
Esta integración social es cada día más importante, ya que estos niños son invitados a casas ajenas, campamentos o viajes, donde de producirse la EMP, ésta perjudicaría la autoimagen del paciente, y a su vez puede dejar secuelas importantes de tipo psicológico.
Por ello, el objetivo de este Libro Blanco es que sirva como herramienta de información
y consulta para ayudar en la toma de decisiones de expertos y responsables;
y que sirva como elemento sensibilizador sobre la importancia de la
Enuresis Monosintomática Primaria (EMP).