La Enuresis es una enfermedad conocida, desde el principio de la historia de la Medicina, que afecta a todas las etnias y culturas. Se encuentran referencias de hace más de tres mil años, aunque parece que, hasta Aristóteles se le prestó poca atención, atribuyéndose entonces al sueño demasiado profundo de algunos niños. Desde entonces, se han barajado una amplia miscelánea de etiologías y en consecuencia de tratamientos, algunos etiológicos, otros empíricos y muchos religiosos, tradicionales, mágicos...
Orinarse en la cama durante el sueño siempre ha sido un problema para el niño
y su familia, al que se le ha buscado las más dispares soluciones. Hay certeza
de tratamientos muy antiguos tanto en la cultura griega, siglo I DC, como árabe, siglo IX. Se ha recurrido a “casi todo”: Oraciones a S. Vito, rituales como lamer
pezuñas de cordero lechal, terapias vergonzantes como escarificaciones en la cara,
sistemas de alarma “ecológicos” como atar un sapo al pene, fórmulas magistrales
como las bayas de enebro y ciprés con cerveza, fármacos como la ergotamina
o la belladona, manipulación uretral como retorcer el pene o ligarlo, cirugía,
electroterapia, hidroterapia… y un sin fin de “pretendidos remedios” que ponen
de manifiesto el constante y profundo interés por solucionar esta enfermedad tan
antigua como la propia humanidad.
En el siglo XX se da un gran paso empezando a diferenciar dos tipos muy distintos
de Enuresis: la Enuresis Monosintomática Primaria (EMP) y el Síndrome
Enurético (SE), ambas con etiologías, clínica y tratamiento muy distintos. El diagnóstico
diferencial se basa fundamentalmente en la historia clínica y la exploración
física.
Hay acuerdo para definir la EMP como “una micción funcionalmente normal
que ocurre involuntariamente durante el sueño, al menos cuatro veces al mes, en
niños que ya han cumplido los cinco años de edad”. También se denomina elocuentemente“Enuresis no complicada”, haciendo referencia a la escasa incidencia
de otra patología, asociada o causal.
El Síndrome Enurético, por el contrario, es la Enuresis que se acompaña de otros síntomas urológicos como polaquiuria, urgencia miccional, diversas formas y grados de incontinencia, retencionismo, etcétera. También se denomina “Enuresis complicada” pues se puede acompañar de vejiga hiperactiva, infección urinaria, disfunción vesical y/o esfinteriana, alteraciones neurológicas o psicológicas, obstrucción urinaria, etcétera. Requiere identificar la causa y su tratamiento debe ser etiológico.
El gran avance etiológico y por tanto terapéutico de la EMP es el descubrimiento,
en el siglo pasado, de un bajo nivel nocturno de hormona antidiurética en la mayoría
de los niños enuréticos, en comparación con los que no padecen esta patología.
En España la prevalencia de la EMP entre los 5 y los 16 años es aproximadamente
del 10%, siendo más frecuente en los casos de menor edad, padres y/o
hermanos enuréticos, menor nivel socio cultural, y en centros de acogida.
En un excelente estudio epidemiológico multicéntrico nacional realizado por
pediatras y dirigido por la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria (SPEH) de la Asociación Española de Pediatría se encontró un 11.7% de Enuresis primaria a los 5 años de edad, un 7.4% a los 8-9 años y un 4.8% en mayores de 10 años. El interés
por la Enuresis demostrado por la pediatría española es ejemplar.
Además del estudio mencionado, son muy numerosas las publicaciones que
reflejan el trabajo asistencial y de investigación constante de los médicos interesados
por la Enuresis en España.
Esta patología es inicialmente pediátrica, aunque en menor proporción también
afecta a los adultos. Entre los 15 y 20 años la incidencia de Enuresis se cifra
en 1-2%. En esta edad, además de acentuarse el problema de autoestima que acompaña al enurético desde la infancia, se plantea un problema importante de
relación. El adolescente y el adulto enuréticos tienen más dificultades asistenciales
porque la vergüenza y la tendencia al encubrimiento les alejan de solicitar la
ayuda y el tratamiento necesarios para su patología, que se complica con una
tendencia al aislamiento y a la ansiedad.
La Enuresis es una enfermedad crónica de primera categoría, que como hemos visto empieza en la infancia, y puede llegar hasta la vida adulta, al menos en el 1% de los pacientes. Este carácter de enfermedad crónica debería tener una consideración especial y real por parte de las autoridades sanitarias de cualquier nación desarrollada, facilitando la investigación, la accesibilidad al diagnóstico y al tratamiento precoz a partir de los 5 años. Y continuar con un seguimiento adecuado hasta su curación definitiva.
La repercusión económica familiar de la EMP es difícil de calcular. Habría que
sumar el gasto en colchones, fundas protectoras, ropa de cama, pijamas, ropa interior,
detergentes, agua, electricidad, e incluso en los pañales que usan muchos
enuréticos. Además hay que incluir el gasto sanitario en productos farmacéuticos,
médicos, psicólogos y otros tratamientos.
De cualquier modo el gasto generado por la EMP es mayor sin tratamiento
que con él, ya que, dejada a la libre evolución la curva de regresión espontánea
es mucho más prolongada que el tiempo que tarda en curarse la EMP con el tratamiento
adecuado. Cuando hay un enurético en la familia es frecuente que alguno
de los hermanos también lo sea, con lo que el gasto se multiplica.
Las repercusiones de la ENM afectan no sólo al enurético, sino también a su
familia y a las relaciones sociales. Con los años de padecer ENM, puede aparecer
una afectación psicológica que podría tener influencia en el desarrollo escolar, e incluso laboral en la vida adulta. Sería muy interesante conocer datos reales de
las “complicaciones” de la EMP de larga evolución en España, para dimensionar
objetivamente la importancia de esta enfermedad.
Su esfera de influencia, como vemos, no se limita al niño y a su cama mojada.
Trasciende a toda la familia y produce sentimientos de frustración en los padres,
de los cuales alguno frecuentemente ha sido enurético, con la consiguiente sensación
de “culpabilidad genética”.
En la etiología de la EMP influyen diversos factores. Se ha demostrado una alteración
del ritmo circadiano de la hormona antidiurética en el 75% de los pacientes.
También se ha demostrado una importante tendencia familiar de origen genético,
localizándose el cromosoma responsable de la EMP hereditaria. Factores
tan distintos como un mal hábito miccional, la ingesta inadecuada de líquido por
la tarde y noche, un retraso madurativo o un cierto grado de regresión temporal,
e incluso un problema de vías aéreas superiores, parece que pueden favorecer la
ENM, con las bases genéticas y hormonales mencionadas.
La elevada prevalencia de la ENM, su duración y cronicidad, las repercusiones
personales y familiares, las posibles complicaciones psicológicas, y el gasto que
supone, son algunos de los argumentos que justifican la necesidad de su tratamiento
precoz desde los 5 años de edad.
No existe un único tratamiento que obtenga el 100% de curación en todos los
enuréticos, por lo que las opciones son múltiples y con frecuencia complementarias.
El tratamiento médico más empleado en España parece ser el farmacológico
con Desmopresina, un análogo sintético de la Vasopresina. Este tratamiento se
basa en la etiología circadiana antes comentada, con un resultado positivo en el 65-70% de los casos, en los que se pone fin a la EMP. Sin embargo es preciso indagar
y tratar otros posibles factores influyentes, para ampliar el número de pacientes
curados en el menor tiempo posible. Generalmente el tratamiento es largo,
a veces complejo, y necesita paciencia, colaboración, constancia y una buena
adhesión terapéutica, que no siempre es fácil.
Debido a la cronicidad, repercusiones personales familiares y económicas, las
posibilidades y dificultades con el tratamiento, la situación en la casa de uno o
varios enuréticos no es precisamente cómoda ni fácil. Por ello surge la necesidad
de asociarse y en los países desarrollados aparecen Asociaciones de afectados
de Enuresis, como ha ocurrido recientemente en España. Estas asociaciones tienen
una gran importancia para lograr soluciones colectivas a problemas individuales,
incluyendo una mayor atención, recursos y facilidades.
La ENM es un indicador social y de calidad de vida. Cuando en una nación
hay problemas básicos de subsistencia y la situación sanitaria es muy deficiente,
la EMP de la población general queda relegada, en beneficio de otras patologías y carencias más acuciantes.
El hecho de que la sociedad de una nación empiece a preocuparse por la situación
Socio-Sanitaria de la EMP indica un buen nivel de vida en el que se van
superando ya otros problemas prioritarios.
En España, desde hace décadas vivimos en circunstancias favorables que permiten
interesarse por la Enuresis. Por eso surgen la Asociación Española contra la
Enuresis y las iniciativas médicas para el estudio y tratamiento de la EMP en sus dimensiones clínicas y sociales.
Se ha realizado durante los años 2006-2007 por el Gabinete de Estudios
Sociológicos Bernard Krief, que es una referencia obligada en el sector socio-sanitario
español, con más de 300 publicaciones desde 1965. El Coordinador General del Estudio es D. Bernardo Rabassa Asenjo.
Durante el transcurso de este proyecto hemos contado con la colaboración
de Laboratorios FERRING, compañía líder en el área. Está avalado por las principales
Sociedades Científicas Españolas relacionadas con la Enuresis:
- Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.
- Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria.
- Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica.
- Sociedad Española de Urología: Grupo de Urología Infantil.
La empresa realizadora del Libro Blanco, debido a su gran experiencia y profesionalidad, ha hecho este trabajo con un rigor metodológico exhaustivo, que proporciona una información fidedigna y unas conclusiones sólidas, que son las bases para definir el presente y estudiar cambios para mejorar el futuro.
La importancia del Libro Blanco reside en el diseño del estudio, con una elaborada
y amplia encuesta contestada por 1.124 pediatras y otros especialistas implicados
en la Enuresis. Hay que agradecer el esfuerzo y la colaboración ejemplares de
estos profesionales para conseguir elaborar este estudio que permite tener una visión
panorámica actual de la EMP española. Es la primera vez que se lleva a cabo
un estudio similar en España y posiblemente en Europa.
Enhorabuena al Gabinete Bernard Krief, al laboratorio Ferring y a todos los
participantes y colaboradores de este interesante trabajo sin precedentes.
La información que proporciona es amplia y minuciosa; está expuesta de manera gráfica, clara y comprensible. Merece una lectura detallada en profundidad.
Como resultados más relevantes merece la pena destacar algunas conclusiones,
según las cuales la mayoría de los pediatras considera que:
- La prevalencia de la EMP es un 15% a los 5 años de edad.
- La EMP debería incluirse en los “Programas de Salud del Niño”.
- Es factible realizar el diagnóstico de EMP en la consulta de Atención
Primaria.
- El cumplimiento terapéutico por parte de los padres es bueno.
- La EMP afecta a todos los aspectos de la vida personal, familiar, social y aunque
en menor medida también en el escolar.
- Hay un elevado infradiagnóstico por escasa información de los padres.
- El tratamiento debe ser combinación entre farmacológico y no farmacológico.
- El tratamiento farmacológico mejor valorado es la Desmopresina.
Partiendo de los datos del Libro Blanco se pueden detectar áreas de mejora
como:
- Necesidad de una mayor información a las familias con hijos en edad preescolar.
- Inclusión de la EMP en los Programas de Salud del Niño.
- Información sobre la EMP en la Historia Clínica de todos los niños mayores
de 5 años.
- Establecer ayudas necesarias para las familias de niños con EMP.
Con ejemplos como este Libro Blanco se deberían promover proyectos multicéntricos sobre líneas de investigación preferentes, tanto sociales como sanitarias.
El reto para los próximos años podría ser: disminuir la edad y el tiempo de curación
de la EMP a base del diagnóstico precoz y la optimización terapéutica en
la mayoría de los habitantes de España. Recordemos que la disminución de la EMP significa mejor desarrollo socio-sanitario.
Fdo. Dr. Carlos Miguélez Lago
Urología Pediátrica. Málaga. España.