Fuente: (informacion.es)
M. J. MORA Los pediatras del Baix Vinalopó celebraron anoche una reunión para analizar los
resultados del libro blanco de la enuresis en la Comunidad Valenciana. «La literatura dice que el 10%
de los niños en la etapa infantil (de 5 a 15 años) sufre problemas de enuresis, pero la práctica indica
que la tasa se sitúa en torno al 15%, por lo que es un problema relativamente frecuente», indicó el
jefe de Pediatría del hospital de Elche, Fernando Vargas, quien incide en que uno de los problemas
fundamentales de esta patología, cuya causa no está muy definida, es el diagnóstico de la misma.
«En muchas ocasiones por cuestión de vergüenza Los especialistas consideran que sólo un pequeño porcentaje de los pacientes presentan problemas físicos que desencadenan la enuresis, tales como alteraciones de vejiga o del sistema urinario, por lo que lo más conveniente es que estas alteraciones sean atendidas en las consultas de Primaria. «La etiología no está clara, pero parece que en su aparición influyen factores psicológicos, alteraciones educacionales y hormonales. Es una patología multicasual y lo más conveniente es aplicar tratamientos mixtos», señaló el doctor Vargas, quien apuntó como posibles soluciones las alarmas nocturnas que alertan de la micción, la aplicación de medidas psicológicas y, en determinadas circunstancias, la administración de tratamientos hormonales. «Lo más importante es tener un diagnóstico correcto y por ello vamos a incidir en la necesidad de que los pediatras de los centros de salud se esfuercen por conocer si existe algún problema de esta índole, ya que el 80% de los padres no consulta estos problemas con el médico».
La enuresis es un trastorno que puede llegar a causar el aislamiento social del niño, así como otros trastornos a nivel psicosocial si no se detecta a tiempo. La enuresis es la micción involuntaria durante el sueño, en niños que sobrepasan el inicio de la edad escolar, en los cuales no existen lesiones que justifiquen este problema. Los pediatras insisten en que en estos casos nunca se debe castigar, amenazar, ni burlarse del niño, ya que producen sensación de malestar en el pequeño y pueden disminuir su autoestima, repercutiendo en otras esferas de su vida.